La Niña

Estaba en el camión muy a gusto. Era un día extraño, todos el camión actuaban cómo si sus vidas fueran perfectas y cómo si subirse al camión los hiciera sentir muy felices. También sentía lo mismo. El chofer hace una parada y se sube un hombre que hacía contraste con nuestra felicidad. Apenas podía caminar; noté qué no le pago al chofer. El hombre que se subió, quiso sentarse pero cayó al suelo y comenzó a salir sangre por todo su alrededor. Yo corrí hasta atrás como muchos de los pasajeros y otros se acercaron para ayudar al pobre hombre. Comenzó a subir más gente , corriendo , con sangre por todos lados. Una señora se sentó al lado mío , con sus manos llenas de sangre se tocaba la cabeza y lloraba.

Desesperado le pregunté que estaba pasando. Apenas le entendía, pero al parecer una niña con un arma había disparado a todos en la parada del camion.

Extrañamente la abracé, y le dije que todo estaría bien.

Me desperté todo asustado. Afortunadamente pude volver a dormir rápido nuevamente. Ahora estaba en lo que parecía una parada de camión, con asientos, y había muchas personas, de muchas edades, parecía la hora de salida de la escuela , o el horario de las personas que salen y van a trabajar al turno de la tarde y van todos a la misma hora a esperar el camión.

-Mira, esa niña se parece a nuestra hija. – Me dijo una voz. De un hombre que aparentemente era mi esposo. Me sentí muy extraño. Sabía que era mi esposo, recordé a mis hijos, que estaban en la Casa de mi madre siendo cuidados por qué tenían varicela y que La Niña era casi idéntica a mi hija. El día de soleado, el cielo de un azul tan brillante, y también aquí las personas se miraban muy felices. Incluso yo. Se escuchaban los carros y camiones pasar, y a lo lejos miré que venía el camión que debíamos tomar, me iba a voltear para decirle a mi esposo que ya venía, pero su cara era de miedo, me aportó, se puso enfrente de mí. Veo a la gente correr despavorida, y a través del hombro de mi esposo , miro a La Niña con un arma disparar a todos y a todos lados . Le disparó a mi esposo, quien cayó a mis pies, me miraba con lamento, pero cuando me agaché a querer hacer algo por él , vi en sus ojos que algo se apagó y supe que lo había perdido. Escucho que La Niña empieza a disparar de nuevo y corro hacia el autobús al que iba a subirme , hay un hombre muerto en la entrada, probablemente recibió una bala y murió ahí. Paso por encima de él, mucha gente viene atrás de mi tratando de salvarse , veo un asiento vacío al final y me siento ahí. Alguien me dice que si que me pasa, le explico todo lo sucedido, pero cuándo veo a la persona, me doy cuenta que era yo mismo . Fue como una especie de Deja Vú dentro de un sueño. Tenía las manos llenas de sangre. Me quedé mudo, me di cuenta que era la señora del sueño que había tenido. Así que, empecé a llorar y mi yo, que venía aún lado de mi me abrazó . De pronto se escucha un disparo, el camión avanza y despierto. Todo sudado estaba, las manos mojadas. Lo bueno que pude volver a dormir. Ahora estaba caminando hacia un lugar, seguía a la gente, sentía un gran peso en mi espalda, traía la mochila puesta , todo el mundo era más alto que yo, yo era extremadamente pequeño o mediano, había un carro aún a mi lado, me miré en el retrovisor y me doy cuenta que ahora yo era La Niña.

Conozco muy bien dónde me encuentro, y se que voy a la parada del camión, en eso siento un empujón y caigo al suelo, y unas niñas me comienzan empujar sin dejarme levantar, me patean, pensaría que podría con ellas pero , en este cuerpo me era imposible, ellas eran más y más altas que yo. Sentía una tristeza, y unas ganas de llorar . Pero no estaba seguro de esos sentimientos, quizás eran de La Niña.

Al fin se cansan y se van. Nadie me ayuda ni tampoco nadie trató de intervenir . Dejo de llorar, me limpio el uniforme y voy hasta la parada del camión. Cuando llegó, ahí estaban las mismas niñas , se reían de mi. Me hacían sentir tan mal, o al menos a La Niña , de pronto, todo dejo de importarme, era una sensación muy extraña. Abro la mochila, veo dos armas, una era muy grande, no sé cómo la obtuve, solo que trato de sujetara bien por qué esta muy pesada. Comienzo a disparar, pero no puedo controlar, no puedo controlar lo que hago, quería apuntar a las niñas pero termino disparándole a mucha gente inocente. Le doy a un hombre que trata de salvar a su esposa, no quería hacerlo, realmente no era yo quien hacía eso, era otra fuerza, quería parar pero no podía. Veo a la señora dejar a su esposo y subirse en el autobús. Mi arma ya no tiene balas, saco la segunda que tenía en la mochila , más pequeña y veo a una de las niñas en el suelo, muerta de miedo, manchada con la sangre de alguien más, ella fue la que comenzó a patearme, se lo que voy a hacer, apuntar hasta ella y disparar, trato de luchar con esa fuerza. Apunta hacia la niña que está en el suelo, pero no dispara, no se si soy yo quien lo impide o realmente La Niña. Empiezo a sentir un vacío , un sentimiento horrible, me apunto a la cabeza , disparo y me despierto.

Año Extraño

Este año ha sido muy extraño para mí. Respecto a lo que me ha sucedido durante este año que estuvo muy largo y que por fin está por acabar.

Me sentí peor que nunca en mi trabajo y conmigo mismo durante muchos meses. Cada día empeoraba todo a mi alrededor, o así lo veía yo. En veces me atormentan problemas con una carga inmensa que no puedo con ella.

Me sentía un poco mal por tener esos problemas , y al ver que alguien pasaba por algo peor o diferente, a mi forma de ver las cosas, siempre pensaba; -Bueno, no puedo quejarme solo por esto, si estoy viendo a alguien que lo está pasando peor que yo.

Me di cuenta de que estaba en un grabe error y que no debería de minimizar los problemas creyendo que no son tan importantes cómo el de los demás, pero no era así, si importa.

¿Como me di cuenta? No lo sé, quizás fueron las circunstancias o simplemente el tiempo.

Decidí hablar sobre cómo me sentía con alguien cercano a mí y me ha propuesto una solución a mi agobio. No puedo dejar mi trabajo así nada más por qué si. En primer lugar, no tengo dinero ahorrado. En segundo, no está bien dejar tu trabajo tirado.

En tercero, tengo que preocuparme más por mi salud mental. Entonces, cómo por magia, me ha propuesto esa persona sobre un negocio y me ha encantado por muchas razones.

Tuve COVID. Fue horrible.

Fue una semana llena de calenturas y dolores de cabeza y afortunadamente no pasó a más. Perdí el gusto y el olfato por un mes. Eso, eso si fue espantoso, pero me ayudó a ver cosas y cambiar cosas de mí.

Me ilusioné con alguien que al final no resultó. Fue horrible, fue algo que nunca había experimentado; así que descubrí algo nuevo de mí.

Pero pase por muchas cosas buenas también. Y no se que opinar sobre cómo deba llamar a este año que está por acabar, pero hay planes y sueños y metas por cumplir para el próximo, que ya quiero que este se acabe.

Me hice de tantos libros nuevos.

Me propuse escribir más .

Todo esto me pone muy de buenas

Por lo pronto, a disfrutar lo que queda de este.

Cuenten sus problemas. A quién ustedes tengan más confianza. De seguro algo bueno saldrá.

Hasta me tienen a mi por si gustan hablar alguna vez.

Espero tengan un Año Nuevo fabuloso.

Un Corazón Un Poco Roto

Hace poco más de un mes conocí a alguien de mi ciudad a través de una de las redes sociales dónde puedes hacer ‘match’ con las personas y platicar.

Conocí a un chico, nos caímos bien y empezamos a escribirnos todos los días. Nos pasamos nuestros números de celular y nuestro Instagram.

Él es de la misma ciudad que yo, pero no vive aquí. Al principio consideré que no sería buena idea hablar con alguien a larga distancia. Pero me hacía ilusión por que serían las fiestas de navidad y el vendría unos días a la ciudad para pasarla con su familia. Planeábamos conocernos en persona, salir, ir a beber algo, platicar, comer.

Llegó hace dos días, aún no lo he visto.

Dijo que iría por mi, en la noche cuándo yo saliera de trabajar. El problema es que desde que llegó a esta ciudad, sus mensajes y su atención disminuyeron drásticamente.

Hoy como habíamos quedado, le pregunté para confirmar, y me ha dicho que no sabe, por qué quizás irá a beber.

Quedé en segundo plano, o última opción.

Entiendo el punto en el que aquí está toda su familia y amigos, pero al menos no hubiéramos hecho planes y no estaría sintiéndome como me siento ahorita . Con el corazón un poco roto.

Lo cuál, es un poco tonto por qué ni si quiera lo conocía , nunca lo he visto, prácticamente es un desconocido, una persona que conozco por una aplicación.

Odio sentir esto. Espero pronto se me pase esto de estar dándole demasiada importancia a algo que ni al caso.

¿Les ha sucedido algo similar?

Ansiedad y crisis

No sé realmente qué es lo que tengo pero, tampoco sé con certeza si se trata de ansiedad. Pero por lo que me dicen, y por lo que he leído y por lo síntomas, parece ser que si. También puede que sea una crisis existencial, o puede que sean ambas. No lo sé. Solo sé que se siente horrible y que no deseo sentirlo, ni deseo que nadie se sienta así. No hay muchas palabras para explicarlo y expresarlo exactamente, pero te duele, sin dolor, pero te duele. Te lastima sin dejar heridas. Te oprime el cerebro, te nubla la mente y piensas en todo y nada a la vez. Te da una inseguridad terrible, te desmotivas al cien por ciento. Te ríes pero por dentro no.

Solo existes en automático. Estás pero no estás. Estás trabajando y te da la sensación de que ya no puedes más. Estás en casa y quieres escapar. Estás libre y solo quieres ir a casa.

Creo que mi trabajo me tiene así. No estoy seguro. En veces creo que sólo soy yo. Pero ¿y si me estoy saboteando yo mismo? Es más fácil pensar que el problema soy yo, aunque se que no lo soy. También sé que ya no debo estar ahí pero no puedo dejarlo tan fácilmente .

Me siento tan confundidos. Me siento cómo flotando. Flotando en situaciones que no me animo a hacer realidad. Cómo por ejemplo, renunciar.

He querido llorar, pero no puedo.

Pero siento también que algo me arrastra y me lleva. Y qué me hunde más y más.

Se perdió la sorpresa

Se perdió la Sorpresa

Estos días han sido extraños. Muy extraños. Comenzaré por el trabajo, que amo y odio. Al fin se han salido unas personas que no tenían absolutamente nada que hacer ahí. Así que al final han renunciado. ¿El problema? Es que han sido tres personas las que se salieron en diez días. Sin previo aviso, sin nada. De un día para otro. Si bien, eso era algo que queríamos, pero no así. Bueno qué más da. No se puede tener todo ¿o sí? Ya han entrado tres nuevas personas, pero ha costado tanto entrenarlas y capacitarlas. Además, que me ofrecieron trabajar en mis descansos para cubrir las horas y los turnos. Acepté. Pero me he arrepentido un poco. Ha sido demasiado cansado y pesado. Lo bueno que poco a poco, lentamente, muy lentamente, todo ha ido mejorando. O al menos eso creo.

Continúa lo extraño, pero es que quizás es por ese tiempo que trabajé sin parar, me agoté tanto. Tanto que ayer que por fin he descansado, siento que no lo hice.

Además, apetece tanto escribir, pero algo me lo impide. No sé que sea ¿Inseguridad? Puede ser. Hoy me he motivado y me he montado un mini escritorio muy gracioso. Pero incluye lo que necesito. Mi laptop y una bocina con música que extrañamente me esta motivando. Me gusta.


Últimamente me he inventado un montón de historias en mi cabeza, tantas que creo que ya no caben todas. Necesito expulsarlas. Ponerlas en algún lado, porque si no, no avanzan, Se quedan ahí atascadas. Aunque siendo honesto no lo hago tanto porque creo que no soy tan bueno, que no escribo, que no tengo práctica, ya saben todas esas cosas que vienen de la inseguridad. Pero ya decidí que no me importa. Bueno si, pero no trataré de no tomarle demasiada importancia. Lo mejor de todo es que esto me hace sentir bien. No entiendo el motivo por cual dejo de hacerlo.

Así que me he puesto a planear cosas; viajar, y escribir. Y he empezado a ahorrar, poco va aún. Obviamente aun no he viajo, pero para eso es el ahorro. O igual me salgo de mi trabajo y busco otro o inicio algo propio. No sé qué vaya a suceder, pero me tiene motivado por el momento. Quiero hacer algo, quiero hacer muchas cosas. El problema es que no sé por dónde empezar.

Honestamente me da miedo morir sin haber realizado esos sueños y metas que tengo. Quizás me estoy dando cuenta demasiado tarde de muchas cosas. Pero creo estar a tiempo.

Se perdió la sorpresa. Así es, lo acabo de escuchar, en una canción, que no habla de esto que yo hablo pero lo retuve y lo interprete a mi sentir. Y es que sí, se perdió la sorpresa de cada día, con esta rutina, todo se volvió igual, cada día era una copia del anterior. Los clientes, el inventario, los asuntos de la tienda, todo exactamente igual. No hay algo nuevo o algo diferente que haga ese día especial. Es cómo un día gris repetitivo.


¿Se han sentido así?

Fuera de este mundo

¿Se han sentido así, cómo si fueran de otro lugar?

Así como si no encajaras en ninguna parte. A dónde sea qué voy me llegar el presentimiento de que no formo parte de ese lugar o de las personas con las que estoy. No me sucede siempre y no me sucede con todos, al menos no con mis amigos cercanos y familiares. No sé a qué se deba. Una prima mía me invitaba a su cumpleaños en un restaurante. Iban a ir amigos suyos, evidentemente. No quise ir porque siento que no es mi círculo y me cuesta tanto poder encajar.

Aunque no sé qué me causa más conflicto; si el querer encajar (qué me cuesta mucho) ó que no quiero encajar con nadie.

Con mi círculo estoy más que bien. Puedo llegar a conocer una persona en muchas meses más. Pero no agregarle inmediatamente a mi vida.

No todo el mundo me cae bien. Y en mi trabajo tengo que fingir tanto que al final es muy desgastante. Es horrible.

Quiero dejar mi trabajo, solo que en este momento de mi vida no puedo.

Pero quiero dejar todo. Mi vida en este lugar, en este trabajo, en esta ciudad. Vine aquí por la playa, porque me encanta. Pero creo que ya no debo estar aquí. Irme a quien sabe qué lugar.

No soy diagnosticado pero supongo o quiero creer que tengo ansiedad. O quizás depresión. Por no haber cumplido metas y sueños que según ya tendría cumplidos ha esta edad de 27 años.

Es que extraña me resulta la vida. Ha cambiado. Ha cambiado tanto que ya no sé si me gusta. O no estoy haciendo lo que me gusta.

No sé qué me está pasando.

Solo que quiero huir . Lejos , muy lejos.

Desaparecer.

¿Les ha pasado?

Costumbre que ya no espanta.

En cada casa en la que he vivido por azares de la vida, suceden cosas extrañas. Desaparecen cosas y al tiempo están devuelta cómo si nada.

Me refiero a playeras, pantalones, accesorios. Desaparecen de mi cuarto y de mi casa. Por más que lo busco no lo encuentro. Me empezó a dar miedo en un principio porque decían que podrían ser duendes y esas criaturas extrañas en las que la gente cree.

De pronto las cosas parecen como si siempre hubieran estado ahí. Hablo de semanas y meses.

Se mueven y se caen cosas en cualquier parte de mi casa, y ha sucedido en todas las casas en las que viví e incluso en la que ahora habito.

Quizás sea costumbre pero, ya no me asusta ni el sentir o ver qué pasa alguien tan rápido que no puedo ni verlo. Sobras durante el día y la noche. No sé qué sea. Sin duendes o algo más. O si todo está en mi cabeza . Pero no me asusto. Fuera de las cosas que se mueven y las caras espantosas que veo cuando tengo parálisis de suelo, no me ha sucedido nada malo.

Pienso que en caso de que algo sea, puede que sea algún ser extraño divirtiéndose de buena gana.

¿Han tenido alguna experiencia similar?

Una máscara feliz

Estos días han sido muy difíciles. Durante los días más fuertes de la pandemia , descansaba cuatro días a la semana, durante 4 meses. Me pasa qué, no recuerdo casi nada de esos días.

Es complicado. No se explicarlo pero, justo ahora necesito un ‘break’. Un ‘break’ que no aproveche para descansar realmente. O quizás puede que no lo necesitaba en ese momento. Pero ahora lo necesito más que nunca.

Y es que no soy la persona más amable y con más paciencia de todas, es algo con lo que trabajo día con día, aunque no se nota, y mi trabajo lo exige, pero no puedo seguir fingiendo.

Si puedo, pero resulta más difícil. ¿No les ha pasado? Que un día su paciencia de va abajo sin más. De repente te das cuenta que necesitas no saber nada de nadie ni de nada. Y que no significa que no quieras más eso, amigos, trabajo, familia, vicios, redes.

¿No les pasa qué, andan fingiendo ser felices? Bueno, infeliz no soy, pero feliz tampoco. Y justo ahora me siento derrumbado por dentro.

Mi cara parece la normal de siempre, pero como cuesta trabajo mantenerla. Tal vez es costumbre. Aunque mi rostro no sea el más amable siempre, aún así, me siento horrible por dentro.

Solo quiero un break para regresar a esta vida cotidiana. O quién sabe, lo cotidiano quizás me tiene tan mal.

Me gusta ir a trabajar, me despeja la mente y se me olvidan los problemas. También me gusta mi casa por la misma razón. Pero ahora, ni el trabajo ni mi casa son seguras para mí mente. Me acecha en cualquier lugar. Pensando puras cosas malas. Volviéndome inseguro. Más amagado.

Quién sabe qué sea. Espero resolverlo pronto.

Literal, muero por descansar. No me molestaría no despertar mañana.

A punto de dejarlo todo. Ya no puedo más.

No sé por dónde empezar a escribir cómo me siento. Pero es que este trabajo que tengo saca la peor de mí casi diario. Díganos que, de siete días a la semana cinco me resultan increíblemente fastidiosos.

Dirán, entonces ¿por qué no renuncias? Busca otro empleo. Pero no es así de sencillo. Prometí durar al menos dos años en el y además, de que mi jefa es muy amiga mía. Estamos cortos de personal, y entiendo que no me puedo ir así porque si. Pero es que ya no puedo más.

Estos clientes van a matarme de un coraje. Y tengo miedo de cometer locuras. No sé; desde decirle de cosas, groserías e insultos, claro, todo esto cómo respuesta de sus ataques.

No entienden. Deben usar el cubrebocas para poder entrar al establecimiento. Deben dejar que tomemos su temperatura. Son los protocolos.

Ya no quiero ir a trabajar. Próximamente hablaré con mi jefa para decirle cómo me siento. Y para decirle que no puedo durar un año más dentro de ese lugar que me está comiendo el cerebro.

Claro está, que no debo renunciar tampoco sin tener otro trabajo asegurado. O quizás descansar un mes. No se que hacer. Quiero estudiar fotografía y tener un estudio fotográfico propio. Esa idea me ha mantenido vivo estos días. Que no se me había ocurrido antes. Y que creo, que a pesar de tener ya veintiséis años aún estoy a tiempo de cambiar mi rumbo. Me da miedo. Pero, estoy seguro que será algo que me perseguirán toda mi vida, larga o corta, si no lo hago ahora.

Pero es que ya no puedo más. Se hacerca diciembre y hay unas filas interminables de clientes que llegan desde las 8:00am hasta las 10:30pm. Claro, solo me toca trabajar ahí ocho horas. Pero son eternas. No paras, no hay tiempo de parar.

Falta poco más del mes y ya estoy preparándome mentalmente para esos días de locura interminable. Pero se los juro, ya no puedo más.

¿Por qué no muero ahora mismo?

¿Por qué la luna no decide caer sobre mí en este momento?

No lo sé.

Ya dejen de opinar sobre mi vida. ¿Creen acaso que no se qué hacer con ella? Pues no lo sé. Pero es mía.

No creo que venimos a agradarle y darle gusto a las personas. Ni a la familia tampoco.

Simplemente dejen que viva cómo a mí me gusta.

Hay días que quiero beber hasta no saber nada. Hay otros en los que decidido no beber en mucho tiempo.

Déjeme que en un día me devore un libro. Dejen que otro lo termine en mucho tiempo.

Déjenme ir a la playa y salir con un color que no es mío. Así quiero estar. Moreno o más moreno. No me importa.

Quiero dormir las horas que yo quiero. No las que ustedes quieren.

Déjenme comer todo lo que me gusta. Dejen que cuide mi cuerpo y mi alimentación cuándo me apetece.

Dejen que camine los kilómetros que quiero. Sean muchos o sean pocos.

Dejen que tenga pareja o que no tenga. A eso último; eso lo puedo decir yo. ¿No?

Morir no. Porque no quiero morir todavía.

Quiero estar muy feliz en ocasiones. Quiero odiar al mundo en otras.

¿Pueden también dejarme resolver mis problemas?

Me siento prisionero en mi propia cabeza.